EL ESTADO ISLÁMICO CRUCIFICA, DECAPITA Y ENTIERRA VIVOS A LOS NIÑOS CRISTIANOS

La persecución a cristianos en Irak empezaron hace doce años, con la caída de Saddam Hussein. Los cristianos no podían ni regalar Biblias o Nuevo Testamentos, pero cuando llegan al poder grupos islamistas cada vez más radicales, como Al Quran, comienza una sangrienta persecución, que ahora, con el Estado Islámico, es un genocidio criminal contra la “Religión” que asesina a niños.


¿Qué está pasando ahora?

Isis crucifica niños. El Estado Islámico está crucificando, decapitando y enterrando vivos a los niños cristianos y a otras minorías. Muchas familias han sido expulsadas de sus pueblos y han tenido que refugiarse en Jordania, Líbano o el Norte de Irán. En el Kurdistán iraquí ahora hay más de 120.000 cristianos que cruzaron la frontera con lo que llevaban puesto. Además, saquean las iglesias.

También secuestran a las mujeres y piden rescates tan altos que a veces las familias no logran pagarlos. Hace poco leí en un medio de comunicación, que los islámicos le dijeron a la familia de una niña de 17 años: ‘No queremos dinero, lo único que queremos es romper tu corazón, que sufras’, y luego fue hallada muerta y con signos de múltiples violaciones”.

Es una historia entre centenares. Cada familia de Irak ya tiene un mártir. Cada familia lleva una historia de un éxodo muy doloroso, que es abandonar la casa en cinco minutos para salvar su vida, dejando negocio, escuela de los niños, iglesia.

Los yihadistas, cuando llegan a los pueblos les dan dos opciones a los cristianos: que se conviertan al Islam o que paguen 300 dólares en oro, que para ellos es imposible. Entonces la tercera opción es irse, pero a veces los matan.


La persecución.

El primer objetivo del Estado Islámico y de Boko Harán, otro grupo terrorista, según dijo su portavoz oficial, es convocar la guerra santa contra los cristianos. Un clérigo de nivel muy alto de Arabia Saudí acaba de decir que tienen que quemar todas las iglesias cristianas de la Península Arábica, declaración que no apareció en los medios de comunicación internacional.

¿Por qué tanto odio?

Lo primero es que los islamistas creen que esa es su tierra, la de sus antepasados y la del islam, y quieren hacer un gran califato desde India hasta España, y crear un estado islámico puro.

Pero se equivocan porque Irak y Siria fue la tierra de los primeros profetas, de Abraham, esa es la antigua Mesopotamia, la presencia de los cristianos es bimilenaria, mientras que los musulmanes llegaron en el Siglo VII, pero con la espada han matado a muchos para conquistar esas tierras.

Detrás de esta persecución hay muchísimos intereses que no tienen nada qué ver con la religión: venta de droga, de armas, de seres humanos, influencia de poderes económicos, territoriales. Hace poco el Gobierno iraquí pidió a la ONU investigar una fosa común con centenares de cadáveres porque descubrieron que ninguno tenía órganos internos, o sea que antes de matarlos o después sacaban los órganos para el tráfico ilegal.


En Siria se vive un genocidio criminal.

En Siria se habla de 250.000 víctimas mortales y de 180.000 desaparecidos, lo cierto es que en ese país había 22 millones de habitantes y ahora la mitad ya no viven en sus hogares. Se han refugiado en Europa o en otra parte de Siria, pero la gran mayoría de ellos son musulmanes, no cristianos. Se sabe que el Estado Islámico robó 3800 pasaportes en blanco y que la Policía búlgara detuvo cinco yihadistas camuflados entre los refugiados, lo que significa que esto puede ser el Caballo de Troya para Europa, porque los yihadistas amenazaron con mandar allá a medio millón de refugiados para provocar un caos e islamizar el continente.

Conclusión

La salida tiene que ser una intervención internacional. Los gobernantes tienen que tomar decisiones muy concretas. Así que esa intervención internacional es muy importante para establecer la paz en Oriente Medio. Nosotros no podemos esperar a que los políticos tomen sus decisiones mientras que la gente es perseguida, se muere de hambre y vive en centros de refugiados. Debemos orar y presionar a las autoridades diplomáticas de nuestros países. América latina cristiana debe tener presencia en centros de refugios y ayudar con los recursos que podamos dar a nuestro prójimo y hermanos en la fe.

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